sábado, 19 de abril de 2014

PERFUME EN EL AVERNO


PERFUME EN EL AVERNO. 18 ABRIL -12 Entro al lúgubre lugar en donde antes la felicidad ficticia engañó a la  poca alma sobrante en mi, transcurro ahí solo con la gracia que  la  crema de la cerveza proporciona a los hombres  de mi especie, entonces te veo  por momentos, una  sombra como de hombre interfiere entre tu y mi mirada, oscuridad habita  ahí donde estoy y solo unas flamas tristes intermitentes  me hacen el favor de conducir mi mirada hacia ti, te cazo con la mirada, logro distinguir que estas a no mas de 6 pasos de mi, no quiero levantarme para saber si eres parte de una broma necia de Caronte,  logro verte bien, con claridad en la oscuridad, puesto que soy amigo del gran Apolo y me da  luz en los ojos, de esa con la que ilumina el mar turquesa, y te miro, logro verte y mis sentidos ahora se embriagan por ti, te sigo mirando pero ahora tú, consciente de mi mirada recibes mi mirar con una especie de agradecimiento, como diciéndome gracias por tu noble y sincera mirada y comprendo por que, ahí pura alimaña maldita habita, bebiendo ese néctar que no merecen sus sucias fauces, ahora  comprendo más donde estoy, me doy cuenta de lo único que vale  de ese lugar para no hacer que arda mas de lo que esta condenado, eres tú  mi hada Gabriela.
Aunque seas solo una hermosa ilusión, de aquellas que Dionisio hace siempre aparecer a los sentidos cuando uno siempre abusa de su cualidad, aunque posiblemente  solo seas una metáfora a mi vista, me regalaste un poco de alegría, dispuesto  ya a marchar fuera de esa maldita cueva de orcos, segundos antes se acerca un sirviente  de esta especie de calabozo, trae a esa elfa a mi sitio, es como ver a un maldito buitre decadente  traer a un hermoso quetzal, me detengo la miro con desconfianza, ella se acerca al perímetro de alcance de mi olfato  y es cuando pareciese que una sirena en lugar de cantarme y volverme su esclavo, en lugar de su voz fuera un manto de perfume, pierdo la razón poco a poco, pero antes de que toda inteligencia me abandonara, le doy las gracias a Venus por recordarme después de muchos años, y al fin caigo, su aroma, su sudor, juntos hacen un aroma único y  equilibrado, es como su ADN vuelto solo perfume, siento que ya no puedo soportar tanta bendición, pero  nunca hay que subestimar la omnipotencia de los dioses, al tocar su piel siento que ya mis sentidos los controla ella, siento que estoy fuera de mi, postrado en un rincón, envidiándome a mi mismo, viéndome ahí perdiendo mi forma mortal y convirtiéndome en algo que pronto dejará de existir.
 Aroma y piel, olor y tacto, tú mi hada Gabriela.

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